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Cómo enfrentarse a un trasplante de corazón (I)

En el siguiente post de nuestro blog vamos a exponer una serie de ideas clave que ayuden a entender el procedimiento de trasplante de corazón así como la forma de recuperarse después de la intervención. La segunda parte la tendréis la semana que viene. ¡sigue leyendo para enterarte de todo!

¿En qué consiste el trasplante cardíaco?

Es la sustitución del corazón, cuando presenta una enfermedad terminal del músculo cardíaco, por el corazón sano de una persona fallecida. El donante tiene criterios de muerte cerebral, incluyendo ausencia de respiración espontánea, y mantiene sus funciones básicas por estar conectado a un respirador.

Riesgos del trasplante

Los principales riesgos del trasplante son:

– Rechazo agudo. La reacción del organismo ante un órgano que les ajeno produce una reacción defensiva (inmune) que, si no es controlada, puede destruir ese órgano. Por eso es necesario administrar medicamentos que disminuyen la respuesta inmunitaria (inmunosupresores), como ciclosporina A, corticoides y otros. El rechazo es más frecuente en los primeros meses.

– Infecciones. Las infecciones son la principal causa de muerte después del trasplante cardíaco. Por eso hay que mantener un equilibrio con la inmunosupresión: si es escasa habrá rechazo, si excesiva, infecciones.

– Enfermedad coronaria. Esta enfermedad evoluciona lentamente y suele aparecer de forma tardía.

– Cáncer. Los medicamentos inmunosupresores aumentan el riesgo de cáncer en el trasplantado. Excluyendo el cáncer de piel, la incidencia media es del 4% de los pacientes trasplantados, mucho mayor que la esperada en el resto de la población con edad similar.

– Toxicidad por los inmunosupresores. Algunos de estos medicamentos pueden producir hipertensión arterial, insuficiencia renal o insuficiencia hepática.

Esperanza de vida después de un trasplante de corazón

Este procedimiento está indicado en pacientes con insuficiencia cardíaca terminal y sin respuesta al tratamiento médico óptimo o a la cirugía convencional. Para algunas personas con muy malas expectativas, este tratamiento supone una posibilidad de retomar una vida activa y razonablemente normal. Además, los datos de supervivencia son cada vez mejores, alcanzando una media en torno al 70%.