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¿Qué es el daño cerebral adquirido?

Podemos hablar de daño adquirido en el cerebro cuando estamos ante una persona que ha visto reducidas sus capacidades neuronales tras un episodio accidental. Es decir, la persona nació en perfecto estado; pero una enfermedad ha provocado un daño a nivel cerebral que le impide volver a llevar una vida normal.

Entre las causas más probables se encuentran el ictus, los tumores cerebrales e incluso los traumatismos craneoencefálicos. De todas estas situaciones se puede derivar el daño adquirido.

¿Cuál puede ser su intensidad y a quiénes afecta más el problema?

Aquí, por desgracia, es imposible anticiparse, ya que cada caso es completamente diferente. Hay personas que tras un ictus recuperan prácticamente todas sus funciones no mostrando más que unas leves secuelas físicas mientras que otras ven lastrada su vida de forma considerable.

Es más, en muchos casos es necesario que el tiempo pase para comprender hasta qué punto se han visto afectadas las capacidades cognitivas, comunicativas o de cualquier otra clase de un individuo que ha pasado por un accidente de los ya mencionado.

Por supuesto, el tipo de persona también influye. Con ello queremos decir que las personas mayores pueden tener problemas más serios para recuperarse debido a que sus células neuronales ya no gozan de la vitalidad de antaño.

Eso sí, esto no debe hacer que nos equivoquemos y pensemos que el daño cerebral adquirido es propio de los ancianos. Al contrario, puede darse en niños, adolescentes, personas adultas y, en definitiva, en cualquiera, y es que problemas como el ictus o un tumor cerebral son situaciones que no entienden de edades ni géneros.

La terapia ocupacional como un buen remedio para el daño cerebral adquirido

¿Por qué acudir a la terapia ocupacional? Cuando el cerebro sufre un accidente de cualquier tipo pierde una parte importante de sus capacidades. Estas, aunque no puedan ser recuperadas en su totalidad, sí que pueden reforzarse estimulando el órgano mediante diversas ocupaciones.

No hay que olvidar que, con el tiempo, las secuelas físicas desaparecen, pero no así las cognitivas o comunicativas que son las más complicadas de tratar y en las que se centra la terapia ocupacional.

Además, en muchos casos, el papel de un cuidador experto se hace indispensable en estos casos. La persona requiere a su lado de un profesional que ayude en cualquier tarea y que pueda asumir de forma eficaz el ofrecer esos estímulos que el paciente necesita para comenzar a recuperar sus habilidades cerebrales.